El defectuoso virtuosismo de ser egoísta

 

El balón que encandila

Atraídos por el imán que es el balón, los defensas no perciben la presencia del enemigo al acecho de la presa y reaccionan segundos más tarde viendo al portero recoger la pelota del fondo de las mallas.

Hipnotizados por el redondel, los defensas pierden la referencia que no es otra que la marca al delantero y siempre llegan/saltan un segundo más tarde. Craso error. En el área las marcas zonales se transforman en individuales.

Cuando reaccionan, el delantero está corriendo y celebrando con sus compañeros esa enésima conquista.

 

Egoísmo: ¿defecto o  virtud?

El hombre, es egoísta por naturaleza. Celoso y envidioso.  Me molesta que el vecino se compre un coche nuevo. 

¿A quién habrá robado éste para mudarse a un chalet? ¿Cómo puedes ser que aquel veranee todos los años en el Caribe?

Los futbolistas son seres anormales, trabajadores de dos horas diarias  en una sociedad de normales que acuden a la grada, a la tribuna, gastándose un dineral después de jornadas laborales de ocho horas.

El futbolista es egoísta. Quiere jugar y compite con una veintena de compañeros por hacerse un lugar en el once.

Quiere el mejor sitio en el vestuario, la mejor ducha, la mejor taquilla, la toalla más nueva.

Compiten por el mejor perfume, los gayumbos más modernos y por quién la tiene más larga.

Claro que hay armonía, tanta como roces, celos y envidias. Hay mística hasta que se pierde.

Son una pìña, hasta que salta la liebre.

Viven en una nube pasajera con caducidad (jubilación) tempranera.

Dentro de estos anormales, los porteros son tan distintos que hasta visten diferente y los extremos tienen bien ganado, por herencia el sello de “locos”.

Pero  existe una raza diferente aún que es el caso de los delanteros centros, el nueve. 

Son intuitivos, descubren océanos donde solo otros ven charcas. Tienen un sexto sentido en la zona caliente del área.

Se lo conoce como olfato de gol, lectura del juego, sentido de desmarque, oportunismo…

Y tienen un defecto convertido en virtud para cualquier centrofoward que se precie: son egoístas.

El nueve necesita de los goles para sobrevivir en la jungla. Se marcha destrozado cuando no marca, aunque ganen y tenga que mentir diciendo que lo importante es el equipo. ¡Mentira! Lo suyo es el gol y están en el disparadero si no lo logran.

Por eso viven por y para el gol. Y se matan en el intento.

 

Los Pipa, Benzema, Tévez, Messi, Suárez, Diego Costa, Van Persie, Eto’o, Ibra, Rooney, Torres, Cristiano, Raúl, Aduriz… quieren marcar ellos, ellos, ellos y sólo ellos, el gol.

Todos ellos poseen el defectuoso virtuosismo de ser egoístas.

EL RELOJ DE BECKIAN

Fútbol atemporal, al ritmo del tic tac del secundero...

por Esteban Becker

 

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Realizado en Laboratorio AudioVisual Mundo X [laboratorioaudiovisualmundox@gmail.com] para Esteban Becker. 2014