SECCIÓN

EL RELOJ DE BECKIAN

Fútbol atemporal, al ritmo del tic tac del secundero...

por Esteban Becker

 

TAC TIC @ MENTE

 

En el fútbol es difícil hacerle encajar un gol a un equipo ordenado

y disciplinado tácticamente.

Lo contrario sería hablar de un equipo desordenado,

despistado, con lagunas en el plano atencional.

 

El mono y el frac

 

El fútbol tiene cuatro fases diferenciadas de juego. Dos elementales y tan primitivas como saber que si tienes el balón atacas y si no lo tienes debes defender.

Un equipo que interprete la fase defensiva desde el orden, sin incurrir en distracciones, con un buen posicionamiento, arropado con coberturas y líneas sucesivas escalonadas, difícilmente pueda caer en errores por falta de concentración. Hablamos de una fase del juego en el que hay superioridad numérica y posicional y a la que llamaremos defensa estática. 

Pero la mayoría de los goles en fútbol viene a partir de acciones dinámicas. ¿Cómo defender esas situaciones explosivas, esos contraataques,  ese juego vertical del adversario? Hablamos de las otras dos fases definitorias que el juego genera en su incertidumbre, las transiciones.

En la transición  ataque-defensa, se supone que estás atacando y se produce una pérdida. Ahí debe saltar la alarma. Estamos desprotegidos y corremos riesgos. El rival va a utilizar pocos efectivos que se desplazarán por un amplio espacio a gran velocidad. ¿He quedado equilibrado cuando atacaba? ¿Cómo me organizo? ¿Presiono o me repliego?

En la transición defensa- ataque (estoy defendiendo y recupero el balón) ¿Qué hago? ¿Ataco o contraataco? Lo primero que se debe hacer es cuidar el primer pase, no incurrir en el error de volverla a perder. Intentar sacar el elemento de un sector contaminado para llevarlo a una zona más descongestionada. Ver cómo está parado el equipo rival. Leer el juego. Zonas fuertes y débiles.

En el fútbol son estas dos transiciones las que tienen trascendencia fundamental. En segundos hay que realizar un cambio de roles. El chip mental debe estar alerta y modificarse al instante. Es en estos aspectos cuando se advierte si un equipo está bien trabajado, tiene argumentos, maneja conceptos tácticos para solventar estas acciones.

Gráficamente se les advierte a los futbolistas que cuando no tenemos el balón, para recuperarlo debemos engrasarnos, luchar, trabajar, esforzarnos. Por eso se les dice que para estas acciones el equipo necesita ponerse el mono, el mono  de trabajo.

El mundo, la vida, el fútbol, tienen un principio de compensación. Si antes te tocó sudar la gota gorda, ahora cuando tengas el balón bajo tu dominio deberás cuidarlo. Para el disfrute nada mejor que tus mejores prendas. Ahora que has recuperado el esférico,  toca lucirte con tu mejor versión. Para estas ocasiones, nada mejor que un frac. Fútbol de  smoking y pajarita.

No hay que observar muy lejos para encontrar ejemplos.

Los equipos que han trabajado a las órdenes de Guardiola se han apoyado/ se apoyan (hoy el Bayern de Munich) en la inspiración. Pero en la inspiración transpirada.

Sin balón son unos colosos de la transpiración (pressing muy alto, ritmo frenético de los primeros defensas de sus equipos, los puntas) cual obreros de la construcción.

Ahora a la hora de tener la pelota son los más dúctiles en su manejo haciendo un juego combinativo, selecto, artístico,  de galera y bastón, a lo Chaplin o Fred Astaire.

 

 

Realizado en Laboratorio AudioVisual Mundo X [laboratorioaudiovisualmundox@gmail.com] para Esteban Becker. 2014