SECCIÓN

EL RELOJ DE BECKIAN

Fútbol atemporal, al ritmo del tic tac del secundero...

por Esteban Becker

 

TAC TIC @ MENTE

 

"Si la historia la escriben los que ganan...

                          eso quiere decir que hay otra historia"

 

(Extracto del  libro “Frontera, hombre de cuero”- Capítulo 10)

 

            En 1973 un modesto equipo llegó a coronarse campeón del torneo argentino: Huracán. Estaba dirigido por un joven entrenador, César Luis Menotti. La principal virtud de este equipo era que practicaba un fútbol atractivo de cara al espectador; era un fútbol del gusto del público, con una clara vocación ofensiva...

Ordenados y fuertes en defensa, con mucha locura atacante eran los principios de su coach. Sus futbolistas, los intérpretes del guión, eran buenos jugadores, convencidos cada uno de su misión dentro del campo de juego; sabían todo acerca de sus libertades, porque conocían perfectamente todo  acerca de sus obligaciones y deberes.

            En 1974 fue elegido Seleccionador Nacional de Argentina, con una única exigencia: ganar el Campeonato Mundial de Fútbol que se celebraría en el país en 1978.

 

            Menotti impuso un orden (que no existía)  y comprometió a todos los estamentos del fútbol a luchar en una única dirección...

            César Luis empezó a hablar del “equipo de todos”.

            Con rigor, seriedad e insistencia, el espigado entrenador comenzó a trabajar en el proyecto.

            En el ambiente del fútbol (concierto internacional)  se hablaba del “fútbol total” de Holanda... De ellos había que aprender. Jugadores polifuncionales, constantes desdoblamientos, cambios posicionales, un alto ritmo de juego, intensidad elevada, pressing en sectores establecidos, cambios de ritmo individuales (con Cruyff como abanderado), un gran sentido colectivo...

            Menotti apostó por una fórmula casera: la de respetar las virtudes del jugador argentino.

            -¿Polifuncionales? Yo quiero especialistas

            -¿Marcaje al hombre? Yo quiero zona.

           

            ¿Qué significaba el estilo argentino?¿ A quién le habíamos ganado?

            Había que resaltar el lado más callejero, sacar toda la picardía y vivacidad del potrero.

            El fútbol argentino se desarrolla en un terreno de juego donde la hierba es más alta, el juego es más lento y, sobre todo, más horizontal. El gol no se busca, se encuentra.

            El 25 de junio de 1978, en el Estadio Monumental de Nuñez, ante ochenta mil argentinos la Argentina de Menotti, se consagró Campeona del Mundo al vencer a Holanda , en la prórroga, por tres goles a uno, con dos golazos del Matador Mario Alberto Kempes.

 

            Epílogo

            Argentina no estaba preparada para organizar un Mundial. Los miembros del Comité Organizador, robaron por demás. Cuando el Ministro de Economía levantó la voz por los excesivos gastos, una bomba explotó en su domicilio. El Jefe del Comité Organizador, Actis, terminó con cien balazos en el cuerpo.

            Argentina fue Campeón del Mundo de Fútbol. Nada que reprochar por la gesta deportiva, ni por los festejos de los que nada sabían. Sí hay reproche para los que sabían que con goles se estaban tapando desapariciones y muertes.

            El equipo holandés fue tildado de mal perdedor por no recoger el premio al subcampeón del torneo. Lo que no querían era estrecharle la mano a los genocidas. Holanda era el rival deportivo, no el enemigo. El enemigo estaba en casa,  a escasos metros,  brindando con champán & tortura; picana & vino.

           

            Menotti, el seleccionador argentino, después de la consecución del título, quedó considerado por su filosofía y sus ideas como el abanderado del fútbol espectáculo, el gran amante del buen fútbol.

            Si en el minuto 89 Rob Rensenbrink hubiera marcado gol (la pelota pegó en el palo), Holanda sería campeona del mundo.

            ¿Seguiría el mundo del fútbol defendiendo a los románticos como el “Flaco”?

            Dice Bracelli, que -"la libertad de expresión se puede ejercer sobre el árbol caído, nunca sobre el exitoso". Seguro que otro gallo cantaría si hubieran perdido y los buitres carroñeros, que jamás faltan, hablarían del “fulbito de Menotti” o del equipo “MTP”, Mucho Toquecito al Pedo.

Hoy todo el mundo reconoce el fútbol argentino, el fútbol de Menotti, el fútbol espectáculo; todo por haber ganado...

            Todo por haber ganado. Es un poco triste, pero es así. Exitismo, demagogia, oportunismo.

 

 

Realizado en Laboratorio AudioVisual Mundo X [laboratorioaudiovisualmundox@gmail.com] para Esteban Becker. 2014