SECCIÓN

SOLILOQUIOS DEL BECHU

por Esteban  Becker

Un soliloquio, es un monólogo.

Pensamientos, reflexiones, historias

que se le vienen a uno a la cabeza,

a la tripa y al corazón.

-Y es mejor darles mayéutica, me aconsejó el doctor:

dar a luz, sacarafuera...

 

Celebro poder contarles experiencias (historias breves) y espero que les gusten.

Me pongo en manos de Bechu. En realidad, en sus manos, cabeza, pies, tripas, corazón y hasta en su alma.

No quieran saber quién soy.

Lo que sí puedo asegurarles es que todo lo que sé de fútbol es porque lo he vivido, escuchado, o me lo han contado.

Y si sé algo, un poco, de la vida, no es por sabio, sino por viejo.

 

 

Tacticismo

 

El fútbol es pie, cabeza y corazón, pero está regido por la mente. Me vienen al recuerdo jugadores pobres culturalmente, pero con un pensamiento futbolístico magistral.

Algunos no tenían ni siquiera el graduado escolar, pero leían antes que nadie el desarrollo de un partido.

 

Hoy hay jugadores bien formados, cultos y obedientes, pero uno sigue rogando que por ahí aparezca un analfabeto, desobediente, caradura, un polizón embustero o un pícaro ladrón que haga salir conejos de su chistera.

El tacticismo está poco a poco matando al fútbol. Se hacen tantos dibujos, tantas flechitas en la pizarra que los jugadores terminan preguntando para dónde tienen que patear. Los técnicos, tan obsesionados con los detalles, terminan aburriendo al personal.

 

Existen tantas prisas, urgencias y temores que se olvidan de decirles a los futbolistas: sal ahí y disfruta, sé FUTBOLISTA, arriesga que esto es para valientes.

 

 

Honor

 

Había una vez un entrenador de fútbol que cansado de pregonar bajó los brazos y dijo: -¡Ya basta! No se puede ser Quijote y luchar con soldaditos de plomo, eso es, de plomo, pues parece que a algunos les pesan las piernas o el culo o la responsabilidad; o no les pesa nada y simplemente así están bien. Muchachos jóvenes, buenos coches, dinero dulce en los bolsillos y en el banco, lindas mozas, escotes exuberantes, nalgas firmes. Todo sin trabajar mucho. Así se vive bien ¿Para qué más?

Sancho, no baja los brazos y lejos de renunciar se aplica a mejorar, a tratar de buscar soluciones, a trabajar más y mejor. 

Pero sus discípulos, sus futbolistas ¿están dispuestos a dar la cara, a partirse el pecho por la causa?.

Hubo una época en la que soldados y capitanes, entrenadores y jugadores, galopaban cabales e hidalgos por los campos deportivos buscando quién sabe qué hazañas cumplir para contárselas a sus nietos, o simplemente por el honor.

-¿El honor? - pregunta un futbolista - ¿de dónde sacó usted Míster esa palabra? ¿cómo se escribe? ¿qué significa?...

 

Un viejo utillero que seguía la conversación desde una esquina del vestuario, movió la cabeza negativamente y murmuró en voz baja:

- Siglo XXI, malo, malo. Y solo acabamos de empezar.

 

Realizado en Laboratorio AudioVisual Mundo X [laboratorioaudiovisualmundox@gmail.com] para Esteban Becker. 2014